Thursday, March 01, 2007

Michel Houellebecq sobre R. A. Lafferty

Alcanzada la madurez a finales de los años 50, apenas hace poco [la ciencia ficción] ha dado signos reales de agotamiento –un poco como la literatura fantástica, inmediatamente después de la aparición de Lovecraft. Sin duda es por esta razón que ningún autor, hasta hoy, ha tenido realmente la necesidad de expandir los límites –de cualquier manera muy flexibles– del género. La única excepción podría ser este extraño autor, muy extraño, que es R. A. Lafferty. Más que ciencia ficción, Lafferty da a veces la impresión de escribir una especie de filosofía ficción, única en cuanto a que la especulación ontológica tiene un lugar más importante que las interrogaciones sociológicas, psicológicas o morales. En El mundo como voluntad y papel tapiz (el título en inglés, The World as Will and Wallpaper, da además un efecto de aliteración), el narrador, queriendo explicar el universo hasta sus límites, percibe al cabo de un tiempo repeticiones, se ve de nuevo en situaciones similares, y termina por tomar conciencia de que el mundo está compuesto de unidades de pequeña magnitud, nacidas cada una de un acto de voluntad idéntico, e indefinidamente angustiosos. En Autobiografía de una máquina ktisteca, Lafferty va aún más lejos en la modificación de las categorías de la representación ordinaria; pero el texto se vuelve desgraciadamente casi ilegible.

(Michel Houellebecq: Salir del siglo XX)

Creo que Houellebecq se equivoca un tanto sobre las prioridades de Lafferty. Lafferty era un católico extremadamente devoto, y muchas de sus obras tienen un contenido moral o, al menos, religioso. Pero tiene toda la razón al calificarle como uno de los pocos autores de ciencia ficción realmente experimentales.

Una interesante crítica de la novela histórica de Lafferty The Flame is Green se puede leer aquí. Unas interesantes críticas de las novelas de Houellebecq Las Partículas Elementales y Plataforma pueden leerse aquí y aquí.

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