Friday, June 15, 2007

El Lobo y el Cordero

Traduzco un pasaje de Gene Wolfe sobre Jesucristo. La cita original se puede encontrar en este artículo sobre Wolfe en First Things (recomiendo leer el original, porque mis habilidades de traductor no son para tirar cohetes.)
Ha sido dicho miles de veces que Cristo murió bajo tortura. Muchos the nosotros hemos leído tantas veces que él fue "un humilde carpintero" que sentimos un atisbo de náusea al ver esas palabras de nuevo. Pero nadie parece darse cuenta de que los instrumentos de tortura fueron madera, clavos, y martillo; que el hombre que construyó la Cruz fue indudablemente un carpintero también; que el hombre que clavó los clavos fue tanto un carpintero como un soldado, tanto un carpintero como un torturador. Muy pocos han percibido incluso que aunque Cristo fue un "humilde carpintero", el único objeto que se nos dice específicamente que contruyó no fue una mesa o una silla, sino un látigo.
Y ya que estamos hablado del aspecto más, digamos, "severo" de Jesús, aprovecho para enlazar al post Did Christ Ever Laugh? de Laudator Temporis Acti.
Wolfe es un católico con una teología un tanto particular. En una de sus entrevistas, menciona lo siguiente:

Uno de los lugares donde me diferencio de la doctrina Católica convencional es en que creo que los dioses del paganismo eran reales. No creo que fuesen merecedores de la adoración que recibían de los paganos. Creo que lo que muchos de los autores bíblicos están diciendo es: "Sí, esos son poderes verdaderos, pero es equivocado que les des los honores que son debidos solamente a Dios." Y creo que eso es exactamente correcto.

O sea, que Wolfe es un henoteísta, al menos en lo que respecta a los antiguos dioses olímpicos.

Todo lo anterior se refleja en su obra. El protagonista de El Libro del Sol Nuevo es una figura mesiánica, y un torturador de profesión (aunque esto último no se retrata de manera especialmente positiva). El Latro de Soldado de la Niebla es un mercenario romano utilizado como peón por los dioses griegos (su nombre es apropiado: "Latro" significa tanto "mercenario" como "peón" en latín). Y en El Libro del Sol Largo (del que sólo he leído el primer volumen), un sacerdote abandona progresivamente su culto politeísta para abrazar al dios "verdadero".

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