Monday, October 08, 2007

Vista al suelo, vista al cielo.

Si nos viésemos forzados a elegir entre caminar mirando siempre al suelo y caminar mirando siempre al cielo, ¿cómo deberíamos escoger?

Es cierto que la primera opción expondrá a nuestra mirada dolorosos testimonios de la corrupción de este mundo sublunar, como por ejemplo las cagadas de perro. Pero no es menos cierto que precisamente tales visiones desagradables son las que nos evitan en gran medida contactos más bruscos y directos con lo indeseable. El contemplador del infinito pisa más mierda.

La vista al suelo ofrece otras ventajas. Calculo que a lo largo de mi vida han sido alrededor de ocho con cincuenta los euros que me he encontrado tirados en la acera. ¿Compensa ese dinero la pérdida del cielo estrellado, de las nubes algodonosas? ¡SÍ!

No niego que la bóveda celeste sea una visión inspiradora, ennoblecedora incluso. Pero a veces está nublado. ¿Y qué impresión se da a la gente? Cuando nos cruzamos con un mirasuelos, pensamos que está enfadado o triste, algo para lo cual casi todo el mundo tiene motivos. Los miracielos en cambio parecen ingenuos, y hasta bobos.

No comments: